(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
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α Día 2015-01-04 ω
3565vuelto en sollozos y en lastimeros ayes, acordaron de saber quién era el triste, tan estremado en la voz como doloroso en los 3566 gemidos; y no anduvieron mucho, cuando, al volver de una punta de una peña, vieron a un hombre del mismo talle y figura que 3567 Sancho Panza les había pintado cuando les contó el cuento de Cardenio; el cual hombre, cuando los vio, sin sobresaltarse, 3568estuvo quedo, con la cabeza inclinada sobre el pecho a guisa de hombre pensativo, sin alzar los ojos a mirarlos más de la vez 3569 primera, cuando de improviso llegaron. El cura, que era hombre bien hablado (como el que ya tenía noticia de su desgracia, 3570 pues por las señas le había conocido), se llegó a él, y con breves aunque muy discretas razones le rogó y persuadió que 3571aquella tan miserable vida dejase, porque allí no la perdiese, que era la desdicha mayor de las desdichas. Estaba Cardenio 3572entonces en su entero juicio, libre de aquel furioso accidente que tan a menudo le sacaba de mismo; y así, viendo a los 3573dos en traje tan no usado de los que por aquellas soledades andaban, no dejó de admirarse algún tanto, y más cuando oyó que 3574le habían hablado en su negocio como en cosa sabida -porque las razones que el cura le dijo así lo dieron a entender-; y así 3575, respondió desta manera: -Bien veo yo, señores, quienquiera que seáis, que el cielo, que tiene cuidado de socorrer a los 3576buenos, y aun a los malos muchas veces, sin yo merecerlo, me envía, en estos tan remotos y apartados lugares del trato común 3577 de las gentes, algunas personas que, poniéndome delante de los ojos con vivas y varias razones cuán sin ella ando en hacer 3578la vida que hago, han procurado sacarme désta a mejor parte; pero, como no saben que yo que en saliendo deste daño he de 3579caer en otro mayor, quizá me deben de tener por hombre de flacos discursos, y aun, lo que peor sería, por de ningún juicio. 3580Y no sería maravilla que así fuese, porque a se me trasluce que la fuerza de la imaginación de mis desgracias es tan 3581intensa y puede tanto en mi perdición que, sin que yo pueda ser parte a estobarlo, vengo a quedar como piedra, falto de todo 3582 buen sentido y conocimiento; y vengo a caer en la cuenta desta verdad, cuando algunos me dicen y muestran señales de las 3583cosas que he hecho en tanto que aquel terrible accidente me señorea, y no más que dolerme en vano y maldecir sin provecho 3584mi ventura, y dar por disculpa de mis locuras el decir la causa dellas a cuantos oírla quieren; porque, viendo los cuerdos 3585cuál es la causa, no se maravillarán de los efetos, y si no me dieren remedio, a lo menos no me darán culpa, 3586convirtiéndoseles el enojo de mi desenvoltura en lástima de mis desgracias. Y si es que vosotros, señores, venís con la mesma 3587 intención que otros han venido, antes que paséis adelante en vuestras discretas persuasiones, os ruego que escuchéis el 3588cuento, que no le tiene, de mis desventuras; porque quizá, después de entendido, ahorraréis del trabajo que tomaréis en 3589consolar un mal que de todo consuelo es incapaz. Los dos, que no deseaban otra cosa que saber de su mesma boca la causa de 3590su daño, le rogaron se la contase, ofreciéndole de no hacer otra cosa de la que él quisiese, en su remedio o consuelo; y con 3591esto, el triste caballero comenzó su lastimera historia, casi por las mesmas palabras y pasos que la había contado a don 3592Quijote y al cabrero pocos días atrás, cuando, por ocasión del maestro Elisabat y puntualidad de don Quijote en guardar el 3593decoro a la caballería, se quedó el cuento imperfeto, como la historia lo deja contado. Pero ahora quiso la buena suerte que