(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
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α Día 2014-12-27 ω
3333: Mandará vuestra merced, por esta primera de pollinos, señora sobrina, dar a Sancho Panza, mi escudero, tres de los cinco 3334que dejé en casa y están a cargo de vuestra merced. Los cuales tres pollinos se los mando librar y pagar por otros tantos 3335aquí recebidos de contado, que consta, y con su carta de pago serán bien dados. Fecha en las entrañas de Sierra Morena, a 3336veinte y dos de agosto deste presente año. -Buena está -dijo Sancho-; fírmela vuestra merced. -No es menester firmarla -dijo 3337 don Quijote-, sino solamente poner mi rúbrica, que es lo mesmo que firma, y para tres asnos, y aun para trecientos, fuera 3338bastante. -Yo me confío de vuestra merced -respondió Sancho-. Déjeme, iré a ensillar a Rocinante, y aparéjese vuestra merced 3339 a echarme su bendición, que luego pienso partirme, sin ver las sandeces que vuestra merced ha de hacer, que yo diré que le 3340vi hacer tantas que no quiera más. -Por lo menos quiero, Sancho, y porque es menester ansí, quiero, digo, que me veas en 3341cueros, y hacer una o dos docenas de locuras, que las haré en menos de media hora, porque, habiéndolas visto por tus ojos, 3342 puedas jurar a tu salvo en las demás que quisieres añadir; y asegúrote que no dirás tantas cuantas yo pienso hacer. - 3343Por amor de Dios, señor mío, que no vea yo en cueros a vuestra merced, que me dará mucha lástima y no podré dejar de llorar; 3344y tengo tal la cabeza, del llanto que anoche hice por el rucio, que no estoy para meterme en nuevos lloros; y si es que 3345vuestra merced gusta de que yo vea algunas locuras, hágalas vestido, breves y las que le vinieren más a cuento. Cuanto más, 3346que para no era menester nada deso, y, como ya tengo dicho, fuera ahorrar el camino de mi vuelta, que ha de ser con las 3347nuevas que vuestra merced desea y merece. Y si no, aparéjese la señora Dulcinea; que si no responde como es razón, voto hago 3348 solene a quien puedo que le tengo de sacar la buena respuesta del estómago a coces y a bofetones. Porque, ¿dónde se ha de 3349sufrir que un caballero andante, tan famoso como vuestra merced, se vuelva loco, sin qué ni para qué, por una...? No me lo 3350haga decir la señora, porque por Dios que despotrique y lo eche todo a doce, aunque nunca se venda. ¡Bonico soy yo para eso! 3351 ¡Mal me conoce! ¡Pues, a fe que si me conociese, que me ayunase! -A fe, Sancho -dijo don Quijote-, que, a lo que parece, 3352que no estás más cuerdo que yo. -No estoy tan loco -respondió Sancho-, mas estoy más colérico. Pero, dejando esto aparte 3353, ¿qué es lo que ha de comer vuestra merced en tanto que yo vuelvo? ¿Ha de salir al camino, como Cardenio, a quitárselo a los 3354 pastores? -No te pena ese cuidado -respondió don Quijote-, porque, aunque tuviera, no comiera otra cosa que las yerbas 3355y frutos que este prado y estos árboles me dieren, que la fineza de mi negocio está en no comer y en hacer otras asperezas 3356equivalentes. -A Dios, pues. Pero, ¿sabe vuestra merced qué temo? Que no tengo de acertar a volver a este lugar donde agora 3357le dejo, según está de escondido. -Toma bien las señas, que yo procuraré no apartarme destos contornos -dijo don Quijote-, y 3358 aun tendré cuidado de subirme por estos más altos riscos, por ver si te descubro cuando vuelvas. Cuanto más, que lo más 3359acertado será, para que no me yerres y te pierdas, que cortes algunas retamas de las muchas que por aquí hay y las vayas 3360poniendo de trecho a trecho, hasta salir a lo raso, las cuales te servirán de mojones y señales para que me halles cuando 3361vuelvas, a imitación del hilo del laberinto de Teseo. -Así lo haré -respondió Sancho Panza. Y, cortando algunos, pidió la