(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
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α Día 2014-12-22 ω
3188este error en más de cuatro días, ¿qué ha de pensar, sino que quien tal dice y afirma debe de tener güero el juicio? La 3189bacía yo la llevo en el costal, toda abollada, y llévola para aderezarla en mi casa y hacerme la barba en ella, si Dios me 3190diere tanta gracia que algún día me vea con mi mujer y hijos. -Mira, Sancho, por el mismo que denantes juraste, te juro - 3191dijo don Quijote- que tienes el más corto entendimiento que tiene ni tuvo escudero en el mundo. ¿Que es posible que en 3192cuanto ha que andas conmigo no has echado de ver que todas las cosas de los caballeros andantes parecen quimeras, necedades 3193y desatinos, y que son todas hechas al revés? Y no porque sea ello ansí, sino porque andan entre nosotros siempre una caterva 3194 de encantadores que todas nuestras cosas mudan y truecan y les vuelven según su gusto, y según tienen la gana de 3195favorecernos o destruirnos; y así, eso que a ti te parece bacía de barbero, me parece a el yelmo de Mambrino, y a otro le 3196 parecerá otra cosa. Y fue rara providencia del sabio que es de mi parte hacer que parezca bacía a todos lo que real y 3197verdaderamente es yelmo de Mambrino, a causa que, siendo él de tanta estima, todo el mundo me perseguirá por quitármele; pero 3198, como ven que no es más de un bacín de barbero, no se curan de procuralle, como se mostró bien en el que quiso rompelle y 3199le dejó en el suelo sin llevarle; que a fe que si le conociera, que nunca él le dejara. Guárdale, amigo, que por ahora no le 3200 he menester; que antes me tengo de quitar todas estas armas y quedar desnudo como cuando nací, si es que me da en voluntad 3201de seguir en mi penitencia más a Roldán que a Amadís. Llegaron, en estas pláticas, al pie de una alta montaña que, casi como 3202 peñón tajado, estaba sola entre otras muchas que la rodeaban. Corría por su falda un manso arroyuelo, y hacíase por toda su 3203 redondez un prado tan verde y vicioso, que daba contento a los ojos que le miraban. Había por allí muchos árboles 3204silvestres y algunas plantas y flores, que hacían el lugar apacible. Este sitio escogió el Caballero de la Triste Figura para 3205 hacer su penitencia; y así, en viéndole, comenzó a decir en voz alta, como si estuviera sin juicio: -Éste es el lugar, ¡oh 3206 cielos!, que diputo y escojo para llorar la desventura en que vosotros mesmos me habéis puesto. Éste es el sitio donde el 3207humor de mis ojos acrecentará las aguas deste pequeño arroyo, y mis continos y profundos sospiros moverán a la contina las 3208hojas destos montaraces árboles, en testimonio y señal de la pena que mi asendereado corazón padece. ¡Oh vosotros, 3209quienquiera que seáis, rústicos dioses que en este inhabitable lugar tenéis vuestra morada, oíd las quejas deste desdichado 3210amante, a quien una luenga ausencia y unos imaginados celos han traído a lamentarse entre estas asperezas, y a quejarse de la 3211 dura condición de aquella ingrata y bella, término y fin de toda humana hermosura! ¡Oh vosotras, napeas y dríadas, que 3212tenéis por costumbre de habitar en las espesuras de los montes, así los ligeros y lascivos sátiros, de quien sois, aunque en 3213 vano, amadas, no perturben jamás vuestro dulce sosiego, que me ayudéis a lamentar mi desventura, o, a lo menos, no os 3214canséis de oílla! ¡Oh Dulcinea del Toboso, día de mi noche, gloria de mi pena, norte de mis caminos, estrella de mi ventura, 3215así el cielo te la buena en cuanto acertares a pedirle, que consideres el lugar y el estado a que tu ausencia me ha 3216conducido, y que con buen término correspondas al que a mi fe se le debe! ¡Oh solitarios árboles, que desde hoy en adelante