(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
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α Día 2014-12-10 ω
2840tratamientos de su dama debían de haber conducido a algún desesperado término. Pero, como por aquel lugar inhabitable y 2841escabroso no parecía persona alguna de quien poder informarse, no se curó de más que de pasar adelante, sin llevar otro 2842camino que aquel que Rocinante quería, que era por donde él podía caminar, siempre con imaginación que no podía faltar por 2843aquellas malezas alguna estraña aventura. Yendo, pues, con este pensamiento, vio que, por cima de una montañuela que 2844delante de los ojos se le ofrecía, iba saltando un hombre, de risco en risco y de mata en mata, con estraña ligereza. 2845Figurósele que iba desnudo, la barba negra y espesa, los cabellos muchos y rabultados, los pies descalzos y las piernas sin 2846cosa alguna; los muslos cubrían unos calzones, al parecer de terciopelo leonado, mas tan hechos pedazos que por muchas 2847partes se le descubrían las carnes. Traía la cabeza descubierta, y, aunque pasó con la ligereza que se ha dicho, todas estas 2848menudencias miró y notó el Caballero de la Triste Figura; y, aunque lo procuró, no pudo seguille, porque no era dado a la 2849debilidad de Rocinante andar por aquellas asperezas, y más siendo él de suyo pisacorto y flemático. Luego imaginó don 2850Quijote que aquél era el dueño del cojín y de la maleta, y propuso en de buscalle, aunque supiese andar un año por 2851aquellas montañas hasta hallarle; y así, mandó a Sancho que se apease del asno y atajase por la una parte de la montaña, que 2852 él iría por la otra y podría ser que topasen, con esta diligencia, con aquel hombre que con tanta priesa se les había 2853quitado de delante. -No podré hacer eso -respondió Sancho-, porque, en apartándome de vuestra merced, luego es conmigo el 2854miedo, que me asalta con mil géneros de sobresaltos y visiones. Y sírvale esto que digo de aviso, para que de aquí adelante 2855no me aparte un dedo de su presencia. -Así será -dijo el de la Triste Figura-, y yo estoy muy contento de que te quieras 2856valer de mi ánimo, el cual no te ha de faltar, aunque te falte el ánima del cuerpo. Y vente ahora tras poco a poco, o como 2857 pudieres, y haz de los ojos lanternas; rodearemos esta serrezuela: quizá toparemos con aquel hombre que vimos, el cual, sin 2858 duda alguna, no es otro que el dueño de nuestro hallazgo. A lo que Sancho respondió: -Harto mejor sería no buscalle, 2859porque si le hallamos y acaso fuese el dueño del dinero, claro está que lo tengo de restituir; y así, fuera mejor, sin hacer 2860 esta inútil diligencia, poseerlo yo con buena fe hasta que, por otra vía menos curiosa y diligente, pareciera su verdadero 2861señor; y quizá fuera a tiempo que lo hubiera gastado, y entonces el rey me hacía franco. -Engáñaste en eso, Sancho - 2862respondió don Quijote-; que, ya que hemos caído en sospecha de quién es el dueño, cuasi delante, estamos obligados a 2863buscarle y volvérselos; y, cuando no le buscásemos, la vehemente sospecha que tenemos de que él lo sea nos pone ya en tanta 2864culpa como si lo fuese. Así que, Sancho amigo, no te pena el buscalle, por la que a se me quitará si le hallo. Y así, 2865 picó a Rocinante, y siguióle Sancho con su acostumbrado jumento; y, habiendo rodeado parte de la montaña, hallaron en un 2866arroyo, caída, muerta y medio comida de perros y picada de grajos, una mula ensillada y enfrenada; todo lo cual confirmó en 2867ellos más la sospecha de que aquel que huía era el dueño de la mula y del cojín. Estándola mirando, oyeron un silbo como de 2868pastor que guardaba ganado, y a deshora, a su siniestra mano, parecieron una buena cantidad de cabras, y tras ellas, por