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El Quijote
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α Día 2014-12-08 ω
2782 intención de atravesarla toda e ir a salir al Viso, o a Almodóvar del Campo, y esconderse algunos días por aquellas 2783asperezas, por no ser hallados si la Hermandad los buscase. Animóle a esto haber visto que de la refriega de los galeotes se 2784 había escapado libre la despensa que sobre su asno venía, cosa que la juzgó a milagro, según fue lo que llevaron y buscaron 2785 los galeotes. Así como don Quijote entró por aquellas montañas, se le alegró el corazón, pareciéndole aquellos lugares 2786acomodados para las aventuras que buscaba. Reducíansele a la memoria los maravillosos acaecimientos que en semejantes 2787soledades y asperezas habían sucedido a caballeros andantes. Iba pensando en estas cosas, tan embebecido y trasportado en 2788ellas que de ninguna otra se acordaba. Ni Sancho llevaba otro cuidado -después que le pareció que caminaba por parte segura- 2789 sino de satisfacer su estómago con los relieves que del despojo clerical habían quedado; y así, iba tras su amo sentado a 2790la mujeriega sobre su jumento, sacando de un costal y embaulando en su panza; y no se le diera por hallar otra ventura, 2791entretanto que iba de aquella manera, un ardite. En esto, alzó los ojos y vio que su amo estaba parado, procurando con la 2792punta del lanzón alzar no qué bulto que estaba caído en el suelo, por lo cual se dio priesa a llegar a ayudarle si fuese 2793menester; y cuando llegó fue a tiempo que alzaba con la punta del lanzón un cojín y una maleta asida a él, medio podridos, o 2794 podridos del todo, y deshechos; mas, pesaba tanto, que fue necesario que Sancho se apease a tomarlos, y mandóle su amo que 2795viese lo que en la maleta venía. Hízolo con mucha presteza Sancho, y, aunque la maleta venía cerrada con una cadena y su 2796candado, por lo roto y podrido della vio lo que en ella había, que eran cuatro camisas de delgada holanda y otras cosas de 2797lienzo, no menos curiosas que limpias, y en un pañizuelo halló un buen montoncillo de escudos de oro; y, así como los vio, 2798dijo: -¡Bendito sea todo el cielo, que nos ha deparado una aventura que sea de provecho! Y buscando más, halló un librillo 2799de memoria, ricamente guarnecido. Éste le pidió don Quijote, y mandóle que guardase el dinero y lo tomase para él. Besóle 2800las manos Sancho por la merced, y, desvalijando a la valija de su lencería, la puso en el costal de la despensa. Todo lo cual 2801 visto por don Quijote, dijo: -Paréceme, Sancho, y no es posible que sea otra cosa, que algún caminante descaminado debió 2802de pasar por esta sierra, y, salteándole malandrines, le debieron de matar, y le trujeron a enterrar en esta tan escondida 2803parte. -No puede ser eso -respondió Sancho-, porque si fueran ladrones, no se dejaran aquí este dinero. -Verdad dices -dijo 2804 don Quijote-, y así, no adivino ni doy en lo que esto pueda ser; mas, espérate: veremos si en este librillo de memoria hay 2805alguna cosa escrita por donde podamos rastrear y venir en conocimiento de lo que deseamos. Abrióle, y lo primero que halló 2806en él escrito, como en borrador, aunque de muy buena letra, fue un soneto, que, leyéndole alto porque Sancho también lo 2807oyese, vio que decía desta manera: O le falta al Amor conocimiento, o le sobra crueldad, o no es mi pena igual a la ocasión 2808 que me condena al género más duro de tormento. Pero si Amor es dios, es argumento

que nada ignora, y es razón muy buena
2809que un dios no sea cruel. Pues, ¿quién ordena el terrible dolor que adoro y siento? Si digo que sois vos, Fili, no acierto; 2810 que tanto mal en tanto bien no cabe, ni me viene del cielo esta rüina. Presto habré de morir, que es lo más cierto; que