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El Quijote
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α Día 2014-11-26 ω
2434 las mientes la cólera de su amo, y calló en la mitad della. -¿De qué te ríes, Sancho? -dijo don Quijote. -Ríome -respondió 2435él- de considerar la gran cabeza que tenía el pagano dueño deste almete, que no semeja sino una bacía de barbero pintiparada. 2436 -¿Sabes qué imagino, Sancho? Que esta famosa pieza deste encantado yelmo, por algún estraño acidente, debió de venir a 2437manos de quien no supo conocer ni estimar su valor, y, sin saber lo que hacía, viéndola de oro purísimo, debió de fundir la 2438otra mitad para aprovecharse del precio, y de la otra mitad hizo ésta, que parece bacía de barbero, como dices. Pero, sea 2439lo que fuere; que para que la conozco no hace al caso su trasmutación; que yo la aderezaré en el primer lugar donde haya 2440herrero, y de suerte que no le haga ventaja, ni aun le llegue, la que hizo y forjó el dios de las herrerías para el dios de 2441las batallas; y, en este entretanto, la traeré como pudiere, que más vale algo que no nada; cuanto más, que bien será 2442bastante para defenderme de alguna pedrada. -Eso será -dijo Sancho- si no se tira con honda, como se tiraron en la pelea de 2443los dos ejércitos, cuando le santiguaron a vuestra merced las muelas y le rompieron el alcuza donde venía aquel benditísimo 2444brebaje que me hizo vomitar las asaduras.along -No me da mucha pena el haberle perdido, que ya sabes , Sancho -dijo don 2445Quijote-, que yo tengo la receta en la memoria. -También la tengo yo -respondió Sancho-, pero si yo le hiciere ni le probare 2446 más en mi vida, aquí sea mi hora. Cuanto más, que no pienso ponerme en ocasión de haberle menester, porque pienso guardarme 2447con todos mis cinco sentidos de ser ferido ni de ferir a nadie. De lo del ser otra vez manteado, no digo nada, que 2448semejantes desgracias mal se pueden prevenir, y si vienen, no hay que hacer otra cosa sino encoger los hombros, detener el 2449aliento, cerrar los ojos y dejarse ir por donde la suerte y la manta nos llevare. -Mal cristiano eres, Sancho -dijo, oyendo 2450esto, don Quijote-, porque nunca olvidas la injuria que una vez te han hecho; pues sábete que es de pechos nobles y 2451generosos no hacer caso de niñerías. ¿Qué pie sacaste cojo, qué costilla quebrada, qué cabeza rota, para que no se te olvide 2452aquella burla? Que, bien apurada la cosa, burla fue y pasatiempo; que, a no entenderlo yo ansí, ya yo hubiera vuelto allá y 2453hubiera hecho en tu venganza más daño que el que hicieron los griegos por la robada Elena. La cual, si fuera en este tiempo, 2454 o mi Dulcinea fuera en aquél, pudiera estar segura que no tuviera tanta fama de hermosa como tiene. Y aquí dio un sospiro, 2455y le puso en las nubes. Y dijo Sancho: -Pase por burlas, pues la venganza no puede pasar en veras; pero yo de qué calidad 2456 fueron las veras y las burlas, y también que no se me caerán de la memoria, como nunca se quitarán de las espaldas. Pero, 2457 dejando esto aparte, dígame vuestra merced qué haremos deste caballo rucio rodado, que parece asno pardo, que dejó aquí 2458desamparado aquel Martino que vuestra merced derribó; que, según él puso los pies en polvorosa y cogió las de Villadiego, no 2459 lleva pergenio de volver por él jamás; y ¡para mis barbas, si no es bueno el rucio! -Nunca yo acostumbro -dijo don Quijote- 2460 despojar a los que venzo, ni es uso de caballería quitarles los caballos y dejarlos a pie, si ya no fuese que el vencedor 2461hubiese perdido en la pendencia el suyo; que, en tal caso, lícito es tomar el del vencido, como ganado en guerra lícita. Así 2462que, Sancho, deja ese caballo, o asno, o lo que quisieres que sea, que, como su dueño nos vea alongados de aquí, volverá