(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
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α Día 2014-11-23 ω
2347de saber, ¡oh Sancho amigo!, que yo nací, por querer del cielo, en esta nuestra edad de hierro, para resucitar en ella la 2348dorada, o de oro. Yo soy aquél para quien están guardados los peligros, las hazañas grandes, los valerosos fechos...» Y por 2349 aquí fue repitiendo todas o las más razones que don Quijote dijo la vez primera que oyeron los temerosos golpes. Viendo, 2350pues, don Quijote que Sancho hacía burla dél, se corrió y enojó en tanta manera, que alzó el lanzón y le asentó dos palos, 2351tales que, si, como los recibió en las espaldas, los recibiera en la cabeza, quedara libre de pagarle el salario, si no 2352fuera a sus herederos. Viendo Sancho que sacaba tan malas veras de sus burlas, con temor de que su amo no pasase adelante en 2353 ellas, con mucha humildad le dijo: -Sosiéguese vuestra merced; que, por Dios, que me burlo. -Pues, porque os burláis, no me 2354 burlo yo -respondió don Quijote-. Venid acá, señor alegre: ¿paréceos a vos que, si como éstos fueron mazos de batán, fueran 2355 otra peligrosa aventura, no había yo mostrado el ánimo que convenía para emprendella y acaballa? ¿Estoy yo obligado, a dicha 2356, siendo, como soy, caballero, a conocer y destinguir los sones y saber cuáles son de batán o no? Y más, que podría ser, 2357como es verdad, que no los he visto en mi vida, como vos los habréis visto, como villano ruin que sois, criado y nacido 2358entre ellos. Si no, haced vos que estos seis mazos se vuelvan en seis jayanes, y echádmelos a las barbas uno a uno, o todos 2359juntos, y, cuando yo no diere con todos patas arriba, haced de la burla que quisiéredes. -No haya más, señor mío - 2360replicó Sancho-, que yo confieso que he andado algo risueño en demasía. Pero dígame vuestra merced, ahora que estamos en paz 2361 (así Dios le saque de todas las aventuras que le sucedieren tan sano y salvo como le ha sacado désta), ¿no ha sido cosa de 2362reír, y lo es de contar, el gran miedo que hemos tenido? A lo menos, el que yo tuve; que de vuestra merced ya yo que no 2363le conoce, ni sabe qué es temor ni espanto. -No niego yo -respondió don Quijote- que lo que nos ha sucedido no sea cosa 2364digna de risa, pero no es digna de contarse; que no son todas las personas tan discretas que sepan poner en su punto las 2365cosas. -A lo menos -respondió Sancho-, supo vuestra merced poner en su punto el lanzón, apuntándome a la cabeza, y dándome 2366en las espaldas, gracias a Dios y a la diligencia que puse en ladearme. Pero vaya, que todo saldrá en la colada; que yo he 2367oído decir: "Ése te quiere bien, que te hace llorar"; y más, que suelen los principales señores, tras una mala palabra que 2368dicen a un criado, darle luego unas calzas; aunque no lo que le suelen dar tras haberle dado de palos, si ya no es que 2369los caballeros andantes dan tras palos ínsulas o reinos en tierra firme. -Tal podría correr el dado -dijo don Quijote- que 2370todo lo que dices viniese a ser verdad; y perdona lo pasado, pues eres discreto y sabes que los primeros movimientos no son 2371en mano del hombre, y está advertido de aquí adelante en una cosa, para que te abstengas y reportes en el hablar demasiado 2372conmigo; que en cuantos libros de caballerías he leído, que son infinitos, jamás he hallado que ningún escudero hablase tanto 2373 con su señor como con el tuyo. Y en verdad que lo tengo a gran falta, tuya y mía: tuya, en que me estimas en poco; mía, 2374en que no me dejo estimar en más. , que Gandalín, escudero de Amadís de Gaula, conde fue de la ínsula Firme; y se lee dél 2375que siempre hablaba a su señor con la gorra en la mano, inclinada la cabeza y doblado el cuerpo more turquesco. Pues, ¿qué