(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
en 17000 tuits
α Día 2014-11-16 ω
2144 falta de las muelas, que, como ya tengo dicho, se podrá muy bien escusar la triste pintura. Rióse don Quijote del donaire 2145de Sancho, pero, con todo, propuso de llamarse de aquel nombre en pudiendo pintar su escudo, o rodela, como había imaginado. 2146 En esto volvió el bachiller y le dijo a don Quijote: -Olvidábaseme de decir que advierta vuestra merced que queda 2147descomulgado por haber puesto las manos violentamente en cosa sagrada: juxta illud: Si quis suadente diabolo, etc. -No 2148entiendo ese latín -respondió don Quijote-, mas yo bien que no puse las manos, sino este lanzón; cuanto más, que yo no 2149pensé que ofendía a sacerdotes ni a cosas de la Iglesia, a quien respeto y adoro como católico y fiel cristiano que soy, 2150sino a fantasmas y a vestiglos del otro mundo; y, cuando eso así fuese, en la memoria tengo lo que le pasó al Cid Ruy Díaz, 2151cuando quebró la silla del embajador de aquel rey delante de Su Santidad del Papa, por lo cual lo descomulgó, y anduvo aquel 2152día el buen Rodrigo de Vivar como muy honrado y valiente caballero. En oyendo esto el bachiller, se fue, como queda dicho, 2153sin replicarle palabra. Quisiera don Quijote mirar si el cuerpo que venía en la litera eran huesos o no, pero no lo 2154consintió Sancho, diciéndole: -Señor, vuestra merced ha acabado esta peligrosa aventura lo más a su salvo de todas las que 2155yo he visto; esta gente, aunque vencida y desbaratada, podría ser que cayese en la cuenta de que los venció sola una persona, 2156 y, corridos y avergonzados desto, volviesen a rehacerse y a buscarnos, y nos diesen en qué entender. El jumento está como 2157conviene, la montaña cerca, la hambre carga, no hay que hacer sino retirarnos con gentil compás de pies, y, como dicen, 2158váyase el muerto a la sepultura y el vivo a la hogaza. Y, antecogiendo su asno, rogó a su señor que le siguiese; el cual, 2159pareciéndole que Sancho tenía razón, sin volverle a replicar, le siguió. Y, a poco trecho que caminaban por entre dos 2160montañuelas, se hallaron en un espacioso y escondido valle, donde se apearon; y Sancho alivió el jumento, y, tendidos sobre 2161la verde yerba, con la salsa de su hambre, almorzaron, comieron, merendaron y cenaron a un mesmo punto, satisfaciendo sus 2162estómagos con más de una fiambrera que los señores clérigos del difunto -que pocas veces se dejan mal pasar- en la acémila de 2163 su repuesto traían. Mas sucedióles otra desgracia, que Sancho la tuvo por la peor de todas, y fue que no tenían vino que 2164beber, ni aun agua que llegar a la boca; y, acosados de la sed, dijo Sancho, viendo que el prado donde estaban estaba 2165colmado de verde y menuda yerba, lo que se dirá en el siguiente capítulo.

Capítulo XX. De la jamás vista ni oída aventura
2166 que con más poco peligro fue acabada de famoso caballero en el mundo, como la que acabó el valeroso don Quijote de la 2167Mancha

-No es posible, señor mío, sino que estas yerbas dan testimonio de que por aquí cerca debe de estar alguna fuente o
2168 arroyo que estas yerbas humedece; y así, será bien que vamos un poco más adelante, que ya toparemos donde podamos mitigar 2169esta terrible sed que nos fatiga, que, sin duda, causa mayor pena que la hambre. Parecióle bien el consejo a don Quijote, y, 2170 tomando de la rienda a Rocinante, y Sancho del cabestro a su asno, después de haber puesto sobre él los relieves que de la 2171cena quedaron, comenzaron a caminar por el prado arriba a tiento, porque la escuridad de la noche no les dejaba ver cosa 2172alguna; mas, no hubieron andado docientos pasos, cuando llegó a sus oídos un grande ruido de agua, como que de algunos