El Quijote
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2086don Quijote, y, trabando del freno, dijo: -Deteneos y sed más bien criado, y dadme cuenta de lo que os he preguntado; si no 2087, conmigo sois todos en batalla. Era la mula asombradiza, y al tomarla del freno se espantó de manera que, alzándose en los 2088pies, dio con su dueño por las ancas en el suelo. Un mozo que iba a pie, viendo caer al encamisado, comenzó a denostar a don 2089Quijote, el cual, ya encolerizado, sin esperar más, enristrando su lanzón, arremetió a uno de los enlutados, y, mal ferido, 2090dio con él en tierra; y, revolviéndose por los demás, era cosa de ver con la presteza que los acometía y desbarataba; que no 2091 parecía sino que en aquel instante le habían nacido alas a Rocinante, según andaba de ligero y orgulloso. Todos los 2092encamisados era gente medrosa y sin armas, y así, con facilidad, en un momento dejaron la refriega y comenzaron a correr por 2093aquel campo con las hachas encendidas, que no parecían sino a los de las máscaras que en noche de regocijo y fiesta corren. 2094Los enlutados, asimesmo, revueltos y envueltos en sus faldamentos y lobas, no se podían mover; así que, muy a su salvo, don 2095Quijote los apaleó a todos y les hizo dejar el sitio mal de su grado, porque todos pensaron que aquél no era hombre, sino 2096diablo del infierno que les salía a quitar el cuerpo muerto que en la litera llevaban. Todo lo miraba Sancho, admirado del 2097ardimiento de su señor, y decía entre sí: -Sin duda este mi amo es tan valiente y esforzado como él dice. Estaba una hacha 2098ardiendo en el suelo, junto al primero que derribó la mula, a cuya luz le pudo ver don Quijote; y, llegándose a él, le puso 2099la punta del lanzón en el rostro, diciéndole que se rindiese; si no, que le mataría. A lo cual respondió el caído: -Harto 2100rendido estoy, pues no me puedo mover, que tengo una pierna quebrada; suplico a vuestra merced, si es caballero cristiano, 2101que no me mate; que cometerá un gran sacrilegio, que soy licenciado y tengo las primeras órdenes. -Pues, ¿quién diablos os 2102ha traído aquí -dijo don Quijote-, siendo hombre de Iglesia? -¿Quién, señor? -replicó el caído-: mi desventura. -Pues otra 2103mayor os amenaza -dijo don Quijote-, si no me satisfacéis a todo cuanto primero os pregunté. -Con facilidad será vuestra 2104merced satisfecho -respondió el licenciado-; y así, sabrá vuestra merced que, aunque denantes dije que yo era licenciado, no 2105 soy sino bachiller, y llámome Alonso López; soy natural de Alcobendas; vengo de la ciudad de Baeza con otros once sacerdotes 2106, que son los que huyeron con las hachas; vamos a la ciudad de Segovia acompañando un cuerpo muerto, que va en aquella 2107litera, que es de un caballero que murió en Baeza, donde fue depositado; y ahora, como digo, llevábamos sus huesos a su 2108sepultura, que está en Segovia, de donde es natural. -¿Y quién le mató? -preguntó don Quijote. -Dios, por medio de unas 2109calenturas pestilentes que le dieron -respondió el bachiller. -Desa suerte -dijo don Quijote-, quitado me ha Nuestro Señor 2110del trabajo que había de tomar en vengar su muerte si otro alguno le hubiera muerto; pero, habiéndole muerto quien le mató, 2111no hay sino callar y encoger los hombros, porque lo mesmo hiciera si a mí mismo me matara. Y quiero que sepa vuestra 2112reverencia que yo soy un caballero de la Mancha, llamado don Quijote, y es mi oficio y ejercicio andar por el mundo 2113enderezando tuertos y desfaciendo agravios. -No sé cómo pueda ser eso de enderezar tuertos -dijo el bachiller-, pues a mí 2114de derecho me habéis vuelto tuerto, dejándome una pierna quebrada, la cual no se verá derecha en todos los días de su vida; y
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