El Quijote
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1100respondió Pedro-, todo se sale allá. «Y digo que con esto que decía se hicieron su padre y sus amigos, que le daban crédito, 1101muy ricos, porque hacían lo que él les aconsejaba, diciéndoles: ''Sembrad este año cebada, no trigo; en éste podéis sembrar 1102garbanzos y no cebada; el que viene será de guilla de aceite; los tres siguientes no se cogerá gota''.» -Esa ciencia se 1103llama astrología -dijo don Quijote. -No sé yo cómo se llama -replicó Pedro-, mas sé que todo esto sabía, y aún más. « 1104Finalmente, no pasaron muchos meses, después que vino de Salamanca, cuando un día remaneció vestido de pastor, con su cayado 1105y pellico, habiéndose quitado los hábitos largos que como escolar traía; y juntamente se vistió con él de pastor otro su 1106grande amigo, llamado Ambrosio, que había sido su compañero en los estudios. Olvidábaseme de decir como Grisóstomo, el 1107difunto, fue grande hombre de componer coplas; tanto, que él hacía los villancicos para la noche del Nacimiento del Señor, y 1108los autos para el día de Dios, que los representaban los mozos de nuestro pueblo, y todos decían que eran por el cabo. 1109Cuando los del lugar vieron tan de improviso vestidos de pastores a los dos escolares, quedaron admirados, y no podían 1110adivinar la causa que les había movido a hacer aquella tan estraña mudanza. Ya en este tiempo era muerto el padre de nuestro 1111Grisóstomo, y él quedó heredado en mucha cantidad de hacienda, ansí en muebles como en raíces, y en no pequeña cantidad de 1112ganado, mayor y menor, y en gran cantidad de dineros; de todo lo cual quedó el mozo señor desoluto, y en verdad que todo lo 1113merecía, que era muy buen compañero y caritativo y amigo de los buenos, y tenía una cara como una bendición. Después se vino 1114 a entender que el haberse mudado de traje no había sido por otra cosa que por andarse por estos despoblados en pos de 1115aquella pastora Marcela que nuestro zagal nombró denantes, de la cual se había enamorado el pobre difunto de Grisóstomo.» Y 1116quiéroos decir agora, porque es bien que lo sepáis, quién es esta rapaza; quizá, y aun sin quizá, no habréis oído semejante 1117cosa en todos los días de vuestra vida, aunque viváis más años que sarna. -Decid Sarra -replicó don Quijote, no pudiendo 1118sufrir el trocar de los vocablos del cabrero. -Harto vive la sarna -respondió Pedro-; y si es, señor, que me habéis de 1119andar zaheriendo a cada paso los vocablos, no acabaremos en un año. -Perdonad, amigo -dijo don Quijote-; que por haber tanta 1120diferencia de sarna a Sarra os lo dije; pero vos respondistes muy bien, porque vive más sarna que Sarra; y proseguid vuestra 1121 historia, que no os replicaré más en nada. -«Digo, pues, señor mío de mi alma -dijo el cabrero-, que en nuestra aldea hubo 1122 un labrador aún más rico que el padre de Grisóstomo, el cual se llamaba Guillermo, y al cual dio Dios, amén de las muchas y 1123grandes riquezas, una hija, de cuyo parto murió su madre, que fue la más honrada mujer que hubo en todos estos contornos. No 1124 parece sino que ahora la veo, con aquella cara que del un cabo tenía el sol y del otro la luna; y, sobre todo, hacendosa y 1125amiga de los pobres, por lo que creo que debe de estar su ánima a la hora de ahora gozando de Dios en el otro mundo. De pesar 1126 de la muerte de tan buena mujer murió su marido Guillermo, dejando a su hija Marcela, muchacha y rica, en poder de un tío 1127suyo sacerdote y beneficiado en nuestro lugar. Creció la niña con tanta belleza, que nos hacía acordar de la de su madre, 1128que la tuvo muy grande; y, con todo esto, se juzgaba que le había de pasar la de la hija. Y así fue, que, cuando llegó a edad
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