(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
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α Día 2014-09-21 ω
525queme, que aun no queden della las cenizas; y esa palma de Ingalaterra se guarde y se conserve como a cosa única, y se haga 526para ello otra caja como la que halló Alejandro en los despojos de Dario, que la diputó para guardar en ella las obras del 527poeta Homero. Este libro, señor compadre, tiene autoridad por dos cosas: la una, porque él por es muy bueno, y la otra, 528porque es fama que le compuso un discreto rey de Portugal. Todas las aventuras del castillo de Miraguarda son bonísimas y de 529grande artificio; las razones, cortesanas y claras, que guardan y miran el decoro del que habla con mucha propriedad y 530entendimiento. Digo, pues, salvo vuestro buen parecer, señor maese Nicolás, que éste y Amadís de Gaula queden libres del fuego 531, y todos los demás, sin hacer más cala y cata, perezcan.

-No, señor compadre -replicó el barbero-; que éste que aquí tengo
532 es el afamado Don Belianís.

-Pues ése -replicó el cura-, con la segunda, tercera y cuarta parte, tienen necesidad de un
533poco de ruibarbo para purgar la demasiada cólera suya, y es menester quitarles todo aquello del castillo de la Fama y otras 534impertinencias de más importancia, para lo cual se les da término ultramarino, y como se enmendaren, así se usará con ellos de 535 misericordia o de justicia; y en tanto, tenedlos vos, compadre, en vuestra casa, mas no los dejéis leer a ninguno.

-Que
536me place -respondió el barbero.

Y, sin querer cansarse más en leer libros de caballerías, mandó al ama que tomase todos los
537 grandes y diese con ellos en el corral. No se dijo a tonta ni a sorda, sino a quien tenía más gana de quemallos que de echar 538una tela, por grande y delgada que fuera; y, asiendo casi ocho de una vez, los arrojó por la ventana. Por tomar muchos juntos 539, se le cayó uno a los pies del barbero, que le tomó gana de ver de quién era, y vio que decía: Historia del famoso caballero 540 Tirante el Blanco.

Válame Dios! -dijo el cura, dando una gran voz-. ¡Que aquí esté Tirante el Blanco! Dádmele acá,
541compadre; que hago cuenta que he hallado en él un tesoro de contento y una mina de pasatiempos. Aquí está don Quirieleisón de 542Montalbán, valeroso caballero, y su hermano Tomás de Montalbán, y el caballero Fonseca, con la batalla que el valiente de 543Tirante hizo con el alano, y las agudezas de la doncella Placerdemivida, con los amores y embustes de la viuda Reposada, y la 544 señora Emperatriz, enamorada de Hipólito, su escudero. Dígoos verdad, señor compadre, que, por su estilo, es éste el mejor 545libro del mundo: aquí comen los caballeros, y duermen, y mueren en sus camas, y hacen testamento antes de su muerte, con estas 546 cosas de que todos los demás libros deste género carecen. Con todo eso, os digo que merecía el que le compuso, pues no hizo 547tantas necedades de industria, que le echaran a galeras por todos los días de su vida. Llevadle a casa y leedle, y veréis que 548 es verdad cuanto dél os he dicho.

-Así será -respondió el barbero-; pero, ¿qué haremos destos pequeños libros que quedan?
549 -Éstos -dijo el cura- no deben de ser de caballerías, sino de poesía.

Y abriendo uno, vio que era La Diana, de Jorge de
550Montemayor, y dijo, creyendo que todos los demás eran del mesmo género:

-Éstos no merecen ser quemados, como los demás,
551porque no hacen ni harán el daño que los de caballerías han hecho; que son libros de entendimiento, sin perjuicio de tercero. 552

Ay señor! -dijo la sobrina-, bien los puede vuestra merced mandar quemar, como a los demás, porque no sería mucho que,
553habiendo sanado mi señor tío de la enfermedad caballeresca, leyendo éstos, se le antojase de hacerse pastor y andarse por los